Ya hacía tiempo que no actualizaba la sección de 'Colaboraciones', ¡pero sepáis que no es por falta de ganas sino de participación! A mi me hace una ilusión tremenda cuando encuentro algún mensaje en el buzón de correo de 'Una Vida de Fieras', y la entrada de hoy es un buen ejemplo de ello.
Hace unos días Anai se puso en contacto con nosotros mediante el práctico formulariode contacto que podéis encontrar en la columna de la derecha, nos explicó que tiene en casa dos preciosas ratitas domésticas, ambas albinas, y que al menos a mi me tienen enamorado. ¡Os las presentamos!
La que podéis ver en la imagen de arriba es Blanquita, una preciosa ratita que llegó a formar parte de la familia de Anai el día en que su hermano la trajo. Nos cuenta que al principio incluso le daba un poco de miedo, sobretodo su larga y pelada cola, pero con el paso del tiempo se transformó en una compañera de juegos, capaz de intercambiar muestras de cariño con sus propietarios, ¡y además Blanquita incluso tuvo la oportunidad ser mamá! Esta preciosa ratita que podéis ver en la foto de arriba es la hija de Blanquita, cuando aún era una cría (a la derecha podéis verla mas crecidita), y su nombre es Acrobacia, aun que cariñosamente la llaman Acrito. Anai nos cuenta que su curioso y acertado nombre se debe a que se trata de una ratita a la que le encanta colgarse con sus manitas por toda su jaula. Acrito tuvo 6 hermanos pero, con todo el dolor de su corazón, la familia de Anai tuvo que arreglárselas para que esas criaturas crecieran con otra familia, debido a la falta de medios para poder cuidar de todas. Algo totalmente normal ya que 7 ratitas requieren mucho espacio, y además al parecer 2 de las crías fueron machos por lo que con el tiempo habrían acabado con una superpoblación de ratitas de las que no se hubiesen podido ocupar. ¡Pero madre e hija formarán parte de esta familia siempre!
Anai, muchísimas gracias a ti y tu familia por cuidar tan bien de Blanquita y Acrito, y sobretodo gracias a ti por ponerte en contacto con nosotros y compartir la historia de tu familia animal con todos, ¡gracias!
La sección de 'Encuentros salvajes' se inauguró antes de lo que yo esperaba, y tampoco pensaba yo que íbamos a actualizarla tan a menudo para seguir presentando a algún protagonista de este espacio.
Se trata de una pareja de gorriones comunes que, aun que ahora viven como hermanos, no nacieron en el mismo nido. Uno llegó a casa de parte de una profesora del cole donde trabajo, quien lo encontró y me pidio que nos hiciéramos cargo de el ya que ella no sabía. El segundo llegó algo mas jóven, de nuevo de mano del don de Clara para localizar pajarillos caídos, un caso extraño ya que no recuerdo que hubiese ningún árbol cercano al lugar dónde fue encontrado. A partir de ahora, en honor a Adela (la hermana de Clara), quien los ha cuidado mientras estábamos de viaje, los llamaremos Pin (el mas jóven) y Pon (el mayor).
Ambos han estado bastante bien hasta ahora, al menos en lo que se refiere al tema de la comida. Pin aún no termina de aceptar un palillo de madera dentro de su boca, por lo que alimentarlo tiene bastante guasa la mayor parte del tiempo ya que, cuando se le introduce la comida, da giros bruscos con los que consigue sacarse la comida del interior de la boca. Pon siempre ha sido muy apañado, comió desde el primer minuto y sin ningún tipo de problema, aun que lamentablemente no todas son buenas noticias para este pajarillo. Está perdiendo plumas, lleva días con varias calvas y zonas clareadas y aun que come mucho está muy delgado. Por si fuera poco, hace poco descubrimos un dedito herido y malformado que seguramente, en caso de que sobreviva, deba ser amputado. Estamos teniendo mucha paciencia con el, pero las últimas horas ya han sido casi obligadas por lo que no se augura nada bueno para este bebé de pocas plumas, pero haremos todo lo posible para que salga adelante. Como no podía ser menos, aquí tenéis algunas fotos:
Esperemos que sigan desarrollándose completamente para dentro de poco comenzar a vivir en libertad, ¡deseadles suerte!
Actualizo: No ha pasado ni media hora desde que publiqué la entrada, pero el pequeño Pon no lo ha superado. Ahora es libre en el cielo de los pajarillos, lo he intentado con todas mis fuerzas y siento no haberlo conseguido, lo siento mucho pequeñín. Sepas que fuiste importante para mi, y te quise de la misma manera que he querido a todos los animalitos que han pasado por mis manos.
Han sido unos días ausentes, pero creo que la boda de mi hermano Rafa con mi ahora cuñada oficial Mar lo merece, ¿no? A partir de mañana volvemos a la carga...
El término simbiosis nace a partir de dos vocablos griegos que son syn, que significa 'con', y biosis, que significa 'vivir'. Esta palabra hace referencia a la estrecha y necesaria relación que llega a establecerse entre dos individuos de diferentes especies, con el fin de obtener un beneficio por parte uno o de ambos. Simplificando, el modo de vivir de una especie hace que el modo de vivir de la otra sea posible, y no sólo eso sino que en más de una ocasión se trata de especies que no podrían sobrevivir la una sin la otra. Podemos encontrarnos con varios tipos de simbiosis, existen el mutualismo (ambos obtienen beneficio), el comensalismo (uno se beneficia mientras que el otro individuo no se ve afectado en ningún sentido) y el parasitismo (uno se beneficia y el otro se perjudica).
Ejemplos de simbiosis.
Como hemos dicho, existen varios tipos de simbiosis por lo que agruparemos algunos ejemplos dentro del tipo específico de este fenómeno:
Ejemplos de mutualismo:
Pez payaso y Anémonas
Un claro ejemplo es la interesante relación entre el Pez payaso (Amphiprion ocellaris) y las Anémonas de mar (Actiniaria). El pez payaso vive en los arrecifes coralinos, lugar donde abundan las anémonas, y en ellas se refugia cuando se encuentra en peligro a causa de, por ejemplo, los depredadores que puedan merodear las cercanías, escondiéndose entre sus tentáculos. La anémona produce una sustancia mucilaginosa cuya principal función es la de protegerse a ella misma de una sustancia urticante que descargan los nematocistos de los tentáculos cuando se rozan entre sí. El beneficio que obtiene el pez de esta relación es la protección frente a depredadores y la anémona obtiene el mismo, porque el pez ahuyenta a otros peces que son comedores de anémona, además las corrientes que provocan los movimientos del pez entre los tentáculos ayudan a limpiar los sedimentos y a renovar el agua que la envuelve, y por supuesto el pez aprovecha también ese mucílago para protegerse e inmunizarse frente a la sustancia urticante.
Pájaro de la miel y Ratel
Al ave conocido como "pájaro de la miel" o "pájaro guía", y cuyo curioso e intuitivo nombre científico es Indicator indicator, tal como y indica uno de sus nombres comunes, le encanta la miel. Pero tiene un problema, y es que no puede introducirse en los panales o nidos de abejas, ya que resultaría practicamente un suicidio, pero ha aprendido a servirse de la ayuda de un buen amigo. El Ratel (Mellivora capensis), también conocido como tejón de la miel o tejón melero, ha aprendido a interpretar y a comunicarse con el pájaro guía, que recibe tal nombre gracias a nada menos que su capacidad para guiar al Ratel, y a otros tantos animales (incluido el Hombre), hasta las colmenas rebosantes de deliciosa miel. Una vez el animal ha destruido el nido, el pájaro espera pacientemente a que acabe el festín para, una vez este todo en calma, alimentarse con las sobras. Nada mas y nada menos, aquí tenéis un vídeo en el que se ve bastante bien la interactuación entre ambas especies (está en ingles):
Ejemplo de comensalismo:
Tiburón y pez rémora
Seguramente uno de los mas conocidos. El pez rémora (Remora remora) posee una aleta dorsal que con el paso de los siglos y gracias al proceso de evolución ha sido modificada en forma de ventosa, sistema que utiliza para adherirse a la superficie del Tiburón. El beneficio que obtiene la rémora es tan sencillo como el de alimentarse de los restos de comida que deja el tiburón, además de aprovecharse del "servicio de traslado".
Esta especie no perjudica para nada al Tiburón ni a ninguno de los otros animales a los que suele engancharse.
Ejemplo de parasitismo:
Tenia
Muchos la conoceréis, o por lo menos habréis oído hablar de ella, y es que realmente a mas de uno se le ponen los pelos de punta tan solo con la idea de poder albergar este parásito en el interior de nuestro cuerpo. Los cestodos o tenias, también conocida como "la solitaria", son gusanos planos, verdaderos animales que viven en el interior del intestino delgado y grueso del individuo que los cobija que poseen pequeños ganchos o ventosas con los que se aferran a las paredes intestinales, absorviendo los nutrientes a través de su piel. Evidentemente, este parásito puede ocasionar molestias a su anfitrión tales como dolor abdominal, náuseas o falta de apetito, entre otros.
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